Registro de Desvaríos

Me gustaría decir que esto es un blog serio, que voy a publicar regularmente en él, o por lo menos que van a leer cosas relativamente coherentes, pero a pesar de mis desvaríos soy lo suficientemente consciente de la realidad como para saber que estaría mintiendo si lo dijera.

domingo, 21 de julio de 2013

Hamaca

A Zugzwang siempre le preocupó que la hamaca amarilla estuviera vacía. La hamaca en la que su madre la columpiaba de niña, no columpiaba a nadie más.
Zugzwang miraba la hamaca perturbada. Ya pasaba los veinte años, y había vuelto a vivir en el barrio en que había pasado sus primeros años de vida. Visitaba esa plaza a diario, y se quedaba viendo la hamaca, no sabía por qué, con sensación de nostalgia.
Ese día, era el primero del resto de su vida, se había marchado de casa de sus padres. Un día soleado de marzo, en el que se despertó y fue a comprar tabaco y un alfajor. Decidió fumar en la plaza en cuestión, mientras escuchaba música en su mp3. Siempre tenía el reproductor en "aleatorio", y de pronto, notó que estaba sonando "Yellow", de Coldplay. Aún mirando el tabaco que armaba, hizo la asociación de ideas: Yellow = hamaca. Levantó la mirada, y vio a una mujer ubicando a su hijo/hija (no alcanzaba a distinguir) en la hamaca amarilla, luego de que el/la infante hubiera señalado esa hamaca cuando la madre le dio a elegir. Zugzwang, llena de alegría y nostalgia al mismo tiempo, se preguntó si alguien más no habría estado fumando un tabaco desde lo lejos sonriendo cual angel de la guarda el día en que ella se había columpiado en esa hamaca, más de quince años atrás.
Tal vez en algún nivel energético, ella había seguido en esa hamaca hasta ese día, y por eso le daba tanta nostalgia verla. Ahora que se había ido de casa de sus padres, alguien más ocupaba la hamaca. Se sintió verdaderamente adulta por primera vez en su vida, y con su andar de mujer grande, que no sabía cuándo había adquirido, se retiró sonriente, apreciando la belleza de la tarde veraniega/otoñal, oyendo "Yellow" y fumando su tabaco. De camino al lugar al que se había ido a vivir, encontró en la vereda una hoja de helecho. Zugzwang, alias La Dama Helecho, los adora, porque son unos seres vivos encantadores, muy fuertes, supervivientes por naturaleza, de linaje muy antiguo, que pasan desapercibidos. Después de todo, ¿quién va a reparar en una planta que no da flor? Tienen un encanto que trasciende a lo observable, aunque son muy hermosos, si se sabe mirarlos. Se agachó a recoger la hoja y se marchó muy campante, habiendo hecho su ritual de paso.
Luego publicó "Yellow" en su muro, sabía que nadie podría siquiera imaginarse la razón que subyacía, y eso era genial.

1 comentario: