De algún modo camino más rápido y decidida cuando suenan, lo que es preocupante, porque no suelo prestar atención a mi entorno.
La letra de "we will rise again" nunca me convenció, supongo que la escucho por la música.
A veces se siente bien escuchar algo ruidoso.
"We were born to fly" sí me encanta, letra y música.
(Aunque mis preferidas son: "the future never dies", "under the same sun" y "maybe I maybe you".)
El punto es que como ya había anochecido, el agua no se distinguía. Más bien se fundía con la oscuridad impenetrable de un cielo sin luna, sólo interrumpida por la contaminación lumínica. Únicamente si miraba hacia mi izquierda era capaz de percibir a lo lejos un leve movimiento en el fluido. Sin embargo, eso era posible sólo por el ángulo en que la iluminación de la avenida irradiaba. Si miraba hacia la derecha o hacia adelante, me era imposible notar algo.
Pensé entonces, que el presente y el futuro nos resultan en nuestras vidas igual de impenetrables. Sólo el pasado podemos distinguirlo con una cierta claridad. Es más, no todo el pasado, porque yo no alcanzaba a ver toda el agua existente en esa dirección. Sólo es posible distinguir con cierta claridad algunos momentos del pasado. (Supongo que el asociar la izquierda al pasado y la derecha al futuro se lo debo al amigo Descartes, y sus ejes cartesianos.)
Resulta lógico. Del futuro no hay mucho que decir porque no sabemos qué pueda acontecer, del presente no podemos decir demasiado porque el estar viviéndolo afecta nuestra percepción del mismo. De un pasado lo suficientemente lejano como para ganar perspectiva pero no tanto que resulte borroso y nuestra subjetividad llene los espacios en blanco es de lo único que en verdad podemos hablar con mediana objetividad.
Es el modo primera persona lo que complica las cosas. Todo el mundo sabe que es mucho más cómoda una cámara como la del Zelda que la de Metroid Prime o Counter Strike. Siempre es más fácil observar las cosas con distancia. Sólo que la vida no es el Lineage, que se puede elegir qué cámara usar.
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