Hace una o dos semanas (ya no lo recuerdo), asistí a un funeral, y ayer falleció un pariente de un amigo. Va, antes de ayer, porque son las 4AM.
Esto me llevó a reflexionar, que cuando uno piensa en alguien, no suele recordar una imagen estática de la persona. Por el contrario, suele recordar momentos. Aunque esos recuerdos muchas veces son sobre algo trivial o cotidiano. Una vez leí esto: "Stop overlooking the beauty of small moments. – Enjoy
the little things, because one day you may look back and discover they
were the big things. The best portion of your life will be the small,
nameless moments you spend smiling with someone who matters to you." Y debo reconocer que han sido pocas las cosas más ciertas que he oído en la vida.
Cuando se piensa en alguien no sólo se recuerda su rostro, porque muchas veces en el recuerdo que se tiene un@ no estaba mirando a la persona directo a la cara. Se piensa también en sus gestos, en sus palabras, en el sonido de su voz, en cómo suena su risa, en su aroma.
Se sabe que alguien murió hace mucho cuando al recordarl@ no se recuerdan estas cosas, sino una foto. Eso significa que se pasó demasiado tiempo extrañando a alguien, que se ha estado demasiado tiempo contemplando una imagen estática de la persona, porque sólo de esa forma se l@ puede volver a ver. Pero nadie es una imagen estática, y nadie quiere conservar en su memoria sólo una imagen estática de alguien a quien quiso. Es entonces que se mira la fotografía con gran concentración, esperando la imagen llame a otros recuerdos en la mente. Pero con el paso del tiempo, lo que se recuerda es cada vez más borroso, y se empieza a dudar de lo realmente acontecido.
El problema no son los que mueren, sino los que tenemos que seguir vivos.
Así es que pasa el tiempo y no queda mucho más que un recuerdo o dos, y una imagen.Nunca se pensó al sacar la fotografía que sería esa captura arbitraria de un momento arbitrario, que se tomó tal vez sin prestar demasiada atención, la imagen fija que quedaría grabada en la mente sobre alguien cuyo paso por la vida de un@ no quiere olvidarse.
Por eso siempre presto mucha más atención a las voces, los perfumes, las actitudes y las miradas. Siempre que no se recuerde la forma de la nariz de alguien se puede mirar a una fotografía. Pero aunque en la imagen la persona esté sonriendo ningún papel puede saber cómo sonaba su risa. Es espantoso saber que nunca más vas a oír la risa de alguien ni sentir su perfume, pero más espantoso aún, es no poder recordar cómo sonaba u olía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario