En la realidad, las situaciones cambian con los años. Todo es un proceso lento y desgarrador. Pero no importa cuánto duela, o cuánto un@ se queje, o cuánto un@ sufra, grite y/o patalee, nada de eso va a cambiar las cosas. Nadie ni nada va a solucionar mágicamente tu vida. Lo único que queda es volver a levantarse y seguir. Sabiendo que la vida es una mierda (me cansé de los eufemismos, por mucho que me agraden), pero no conviertiéndose un@ en una mierda por eso, que es lo que muchos hacen. Hay que lograr seguir viviendo a pesar de todo, y ser lo mejor gente posible, para darle pelea al mundo, diciéndole que pase lo que pase, vos no te vas a convertir en una mierda también.
La razón para escribir es entonces, que al menos en un papel, las cosas hayan sucedido del modo que deberían haberlo hecho. Que por lo menos en un papel exista la justicia.
La gente que escribe no es feliz. Si lo fueran, estarían demasiado ocupad@s siéndolo como para pensar en escribir. Las personas que escriben son idealistas a l@s que la realidad una y otra vez lastima y hace sufrir. Seres que cargan con una profunda angustia existencial que l@s obliga a estar analizando constantemente la vida, reflexionando hasta el cansancio, madrugadas enteras.
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| C= complejos; I= imaginarios; R= reales; Q= racionales; Z= enteros; N= naturales. |
A diferencia de la realidad en que vivimos, en la que no somos ni siquiera capaces de saber si la estrella que estamos mirando sigue existiendo en verdad, en matemática es posible conocer lo que pasa en el infinito. Da igual una novela a un problema matemático, sigue siendo poner sentido en un universo que carece de él, poner orden en un universo cuyo desorden aumenta constantemente. Aunque sólo sea posible hacerlo garabateando en un papel o apretando botones en una máquina conectada a un mundo virtual, aunque sea imaginario, aunque se debería poder conciliar el sueño aceptando que no existe ni el orden, ni el sentido, ni la justicia, en vez de estar en vela en plena madrugada torturándose con estas cuestiones.
"Fue en el año 1777 cuando Leonhard Euler le dio a
el nombre de i, por imaginario, de manera despectiva dando a entender que no tenían una existencia real. Gottfried Leibniz, en el siglo XVII, decía que
era una especie de anfibio entre el ser y la nada." Es hermoso observar al conjunto de los números imaginarios, ubicado con los demás conjuntos, pero separado de ellos.

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