Registro de Desvaríos

Me gustaría decir que esto es un blog serio, que voy a publicar regularmente en él, o por lo menos que van a leer cosas relativamente coherentes, pero a pesar de mis desvaríos soy lo suficientemente consciente de la realidad como para saber que estaría mintiendo si lo dijera.

sábado, 9 de junio de 2012

Ginkgo

Un Ginkgo que ha sido podado y vuelve a empezar ♥
Plantas amigas del Ginkgo. ♥
Hoy me levanté de la cama y me dije que hacía un día invernal de lo más hermoso. Pensé que debía hacer algo, y recordé que me debía un paseo desde hacía tiempo. Tenía que ir a la Avenida Sarmiento, pues por ahí hay Ginkgo biloba.


Las hojas flabeliladas (creo que se les llama así porque se asemejan a un abanico) son inconfundibles.
Como son de follaje caduco, en esta época sus hojas han perdido la clorofila, quedándoles sólo xantofilas y otros carotenoides. Es hermoso pasear por allí y ver en la vereda hojas cuya anatomía apenas se ha modificado en millones de años. Pensar que es la única especie que queda de su antiguo linaje, que habitó en la Tierra desde el Mesozoico (más o menos, no recuerdo con exactitud.) No podía más que ir por ahí maravillada, pensando que la única especie que queda de ese ancestral grupo, vive en este planeta desde mucho antes que mi especie. Me imaginaba a los primeros primates explorando el mundo y maravillándose al igual que yo, de una planta tan llamativa. Porque no puede negarse que lo es. Nunca en la historia le preguntarán a nadie en un examen de botánica "¿qué especie es esa?" parados frente a un Ginkgo. Pues su anatomía foliar es tan diferente a las demás, que una vez vista, es imposible confundirla con otra. Pero por supuesto, que esto me sirvió de excusa para tomar una "mini salida de campo" por el Parque Rodó. Ahí había una Cycas y todo. No es que no me interesen las plantas más modernas ni los demás seres vivos, lejos de mí tal cosa. Todos los seres vivos son adorables, sin distinción de Reino ni Filo ni Clase ni nada, pero tengo un gusto particular por los "fósiles vivientes", producto seguramente de mi obsesión por el paso del tiempo.

Parece tratarse del Consejo Vecinal del barrio, es hermoso.

Abrazada a un Eucalyptus



Otro Ginkgo.



Simplemente amo las casas antiguas.

Todo lo antiguo en realidad, las calles con adoquines son geniales.

 Los peatones que me crucé me miraban como miran a los turistas. No iba a pararme a explicarles que llevo mochila porque siempre llevo mochila, o bolso, que por ser local no dejo de hacerlo, y que en cierto punto, soy incapaz de alejarme más de 10 cuadras de mi casa sin un bolso/mochila. Tampoco iba a ponerme poética diciendo que no creo que la cotidianeidad desvalorice las cosas (aunque lo creo sinceramente y lo pienso a diario.)
Vi muchas cosas divertidas por ahí, pero en un momento dado, sin darme cuenta, me quedé tan absorta admirando la belleza que me rodeaba que perdí la noción del espacio.  Cuando quise acordar, vi un cartel curioso a mi lado: 
Faltas de ortografía aparte, es un gran mensaje. Entonces me puse a pensar, que todos deberíamos escribir reflexiones por ahí, para hacer sentir mejor a otras personas, o simplemente hacerles pensar en algo, o ver algo, respecto a lo que sea. Me tomé un ómnibus y vi esto:

Lo de "El Chucho estuvo aquí" lo encuentro respetable, porque (al menos a mí) ese tipo de frases me hacen pensar bastante. Pero es un disparate la cantidad de lugares en los que hay escritas cosas relacionadas con cuadros de fútbol. Alguien de ese cuadro diría: "sí, que viva el bolso", alguien de otro cuadro: "qué bolso ni que ocho cuartos, son un montón de papanatas." En fin, no son pensamientos muy rescatables. Después encontré otro que me gustó:

La iluminación era pésima, la cámara no es buena y yo tampoco, pero dice: "vivir sólo cuesta vida."
La mala iluminación se debe a que ya había anochecido. Es hermosa (no usé otro adjetivo en tooooda la entrada, ya lo sé) la sensación que se tiene cuando se pasa un día al aire libre y llega el atardecer. Porque previo a él, parece que el tiempo se detiene, son esos destellos rojizos los que l@ hacen a un@ recordar que sólo es un primate curioso, fascinado por un universo que no se detiene, y que esa vida con la que paga el vivir a diario es un recurso finito. No lo digo como algo malo. Las personas a veces lo toman como algo pesimista, no lo digo en ese sentido, y no me entristece, simplemente es cierto.

martes, 5 de junio de 2012

Piel

A veces, si se mira más allá de la apariencia de las personas, si se mira hondo en los ojos, puede verse a la gente de una forma completamente diferente de la manera que se la ve prestando atención sólo a la superficie.
Así, puede llegar a percibirse que el ser real, el que no se ve a simple vista, ni siquiera posee la misma piel que su disfraz. Algun@s poseen una piel muy gruesa, como una costra, a través de la cual nada (o al menos casi nada) puede pasar. Cabe imaginar que al nacer, la piel de la apariencia y de la de lo que va más allá es igual de frágil y tersa. Sería entonces con el paso de los años y las experiencias vividas que un@ se volvería más dur@. De ahí la canción de Cat Stevens "The first cut is the deepest".
Sin embargo, no se trata de una regla general. Ciertos seres nacen con un defecto genético, que hace que su piel no se endurezca, que hace que todos los cortes les resulten igual de profundos. Su percepción del dolor es entonces mayor a la de los demás. Resultando herid@s hasta por las cosas más tontas, y resultándoles este hecho incomprensible a los demás seres, cuya epidermis se desarrolla con normalidad, protegiéndoles mucho más.

domingo, 3 de junio de 2012

Finales imaginarios.

La vida real no es como las películas. Al menos no como las películas con finales felices. Los finales de las que son basadas en hechos reales, cuando son felices, consisten en una mejoría de la situación, pero más en una vuelta de rosca a la perspectiva que se tiene de las cosas. Suelen terminar con alguna reflexión optimista, para hacerte pensar que la vida no es tan mala, aunque en verdad sea una reverenda basura, por usar un lenguaje políticamente correcto. Entonces uno mira alguna otra película, de esas que tienen finales felices en serio. Esas en las que la/el protagonista confiesa su amor y es correspondid@, o logra salvar la vida de tres gatitos de una muerte horrenda, o se gana la lotería. Entonces se sale a la calle con ánimos renovados, pensando que algo bueno va a pasar. Pensando que en la vida real existen los giros extremadamente favorables e inesperados de las películas. Cuando en verdad, la explicación al final feliz, es que el/la que lo escribió: jugó años a la lotería y nunca ganó, o amó a alguien que no l@ amó, o no llegó a tiempo para salvar a los gatitos.
En la realidad, las situaciones cambian con los años. Todo es un proceso lento y desgarrador. Pero no importa cuánto duela, o cuánto un@ se queje, o cuánto un@ sufra, grite y/o patalee, nada de eso va a cambiar las cosas. Nadie ni nada va a solucionar mágicamente tu vida. Lo único que queda es volver a levantarse y seguir. Sabiendo que la vida es una mierda (me cansé de los eufemismos, por mucho que me agraden), pero no conviertiéndose un@ en una mierda por eso, que es lo que muchos hacen. Hay que lograr seguir viviendo a pesar de todo, y ser lo mejor gente posible, para darle pelea al mundo, diciéndole que pase lo que pase, vos no te vas a convertir en una mierda también.
La razón para escribir es entonces, que al menos en un papel, las cosas hayan sucedido del modo que deberían haberlo hecho. Que por lo menos en un papel exista la justicia.
La gente que escribe no es feliz. Si lo fueran, estarían demasiado ocupad@s siéndolo como para pensar en escribir. Las personas que escriben son idealistas a l@s que la realidad una y otra vez lastima y hace sufrir. Seres que cargan con una profunda angustia existencial que l@s obliga a estar analizando constantemente la vida, reflexionando hasta el cansancio, madrugadas enteras.
C= complejos; I= imaginarios; R= reales; Q= racionales; Z= enteros; N= naturales.
Es por eso que la matemática es tan hermosa. Ahí las cosas no sólo son lógicas y razonables, sino que lo imaginario existe. Me encanta cuando una solución tiene por valor la raíz de un número negativo. Amo escribir "no existe solución perteneciente a los reales" y expresar el resultado como un número imaginario. Aunque a nadie le importe tres cominos, ya que seguramente lo relevante del problema sea que en el dominio de los reales, no hay solución. Porque en la matemática los conceptos real/imaginario y existente/no existente no son mutuamente excluyentes. Que algo sea imaginario, no significa que no exista, significa que no pertenece al dominio de los reales, que no es lo mismo.
A diferencia de la realidad en que vivimos, en la que no somos ni siquiera capaces de saber si la estrella que estamos mirando sigue existiendo en verdad, en matemática es posible conocer lo que pasa en el infinito.
Da igual una novela a un problema matemático, sigue siendo poner sentido en un universo que carece de él,  poner orden en un universo cuyo desorden aumenta constantemente. Aunque sólo sea posible hacerlo garabateando en un papel o apretando botones en una máquina conectada a un mundo virtual, aunque sea imaginario, aunque se debería poder conciliar el sueño aceptando que no existe ni el orden, ni el sentido, ni la justicia, en vez de estar en vela en plena madrugada torturándose con estas cuestiones.

"Fue en el año 1777 cuando Leonhard Euler le dio a \sqrt{-1} el nombre de i, por imaginario, de manera despectiva dando a entender que no tenían una existencia real. Gottfried Leibniz, en el siglo XVII, decía que \sqrt{-1} era una especie de anfibio entre el ser y la nada." 


 Es hermoso observar al conjunto de los números imaginarios, ubicado con los demás conjuntos, pero separado de ellos.