Estornudó. "Mierda", se dijo. Lo único que le faltaba era resfriarse, Cualquiera diría que le había hecho mal haber caminado bajo la lluvia. Ella sabía que esa no era la razón. Era tan reprimida, que cuando su ánimo era malo, se resfriaba. Era su maldito carácter lo que la enfermaba. Eso le fastidiaba. Siempre decía que iba a hacer algo al respecto, que iba a cambiar, que iba a tomar otra postura ante la vida. Pero lo cierto es que seguía gastando en antigripales. No se necesitaba mucho para alterarle el ánimo. De hecho, éste era muy variable. En un momento dado de su vida, eso le había preocupado. Odiaba y amaba su carácter al mismo tiempo. Más de una vez le habían hablado de antidepresivos y porquerías por el estilo. Siempre mandó a todo el mundo que se atrevió a insinuárselo a freír churros. Le gustara o no le gustara, esa era SU psiquis. Lo que la hacía quien era. Engañarse a sí misma con químicos contradecía una de las dos únicas premisas que seguía: ser fiel a sí misma. Prefería ir por la vida con una nube negra sobre su cabeza, SU nube negra, a ir drogada "feliz", sólo para ser como la sociedad quería que fuera: una consumista estupidizada. La sociedad podía irse bien a la mierda en lo que a ella respectaba, ya bastante le fastidiaba tener que vivir en una ciudad. Aunque, por más curioso que pueda sonar, cuando su mal humor dejaba paso a la tristeza, surgía en ella una especie de amor fraterno, y hasta su pesimismo se aplacaba un poco.
Tenía obsesión con la muerte desde que había tomado verdadera consciencia de ella, a sus seis años. Recordaba dormirse de noche pensando en que sus padres un día morirían y ella se quedaría sola. En algún punto, había empezado el duelo por sus padres desde entonces. No fue hasta un tiempo después (cuando comprendió que en cierto modo ya estaba sola y siempre lo estaría) que comenzó a pensar en su propia muerte. Era un tema recurrente en sus pensamientos. Dos por tres se sorprendía imaginando el día en que falleciera. Incontables veces se había preguntado: ¿cuál sería su último pensamiento? ¿cuál sería?
Recordaba haber estado en una o dos situaciones en las que sintió que su vida corría peligro. Grave peligro. En ambos casos sólo recordaba haber sentido una fuerte voluntad de vivir. Alguna frase del estilo de "soy muy joven para morir" había resonado en su mente. ¿Qué será lo que se piensa? ¿Se recordará lo vivido? ¿Se pensará en la persona a la que una ama? ¿Se tendrá remordimiento o alegría (dependiendo de qué tan conforme se sienta una con la vida que se llevó)? Es evidente que es una pérdida de tiempo pensar en estas cuestiones. La gente mayor siempre dice que una disfrute de la vida en lugar de atormentarse con estas conjeturas. Pero ¿cómo se puede vivir la vida sin pensar en la muerte?
Está claro que la vida no tiene sentido y que todos nacemos y morimos solos, pero ¿por qué duele? ¿Por qué seguía pensando en estas cosas? ¿Por qué no se "divertía" como los demás humanos de su edad? ¿Por qué hablaba de sí misma en tercera persona? ¿Era acaso que no se resignaba? ¿Era que no tenía la fuerza suficiente para aceptar lo horrendo de la existencia? ¿Por qué esa obsesión suya con el paso del tiempo? ¿Por qué (en algún punto) no lo podía aceptar? Había intentado ser religiosa en una ocasión, para darle gusto a sus padres. Pero what has been seen, can't be unseen, y nunca consiguió tener fe. Intentó huir de la realidad, de la verdad. Pero le fue en vano. No puede llenar su vacío existencial con cuentos para niños. Está sola, como todos, sólo que ella es consciente de ello. El día en que muera, no lo va a saber. Y así como así, de un segundo al siguiente, su vida va a terminar. Tan abruptamente como comenzó. Y todo habrá sido en vano. Todo el maldito sufrimiento, todo el esfuerzo, todo el trabajo, haber escrito esto, para nada. No puede salvar al mundo. Ni siquiera salvarse de sí misma. Es sólo una triste pila de carbono capaz de pensar, consciente de la finitud de su desgraciada existencia.
Registro de Desvaríos
Me gustaría decir que esto es un blog serio, que voy a publicar regularmente en él, o por lo menos que van a leer cosas relativamente coherentes, pero a pesar de mis desvaríos soy lo suficientemente consciente de la realidad como para saber que estaría mintiendo si lo dijera.
miércoles, 7 de marzo de 2012
sábado, 3 de marzo de 2012
Mi lugar en el universo
Mi asteroide
Mi paisaje (sí, tengo atmósfera, fuck logic)
Esas líneas en el cielo son un asteroide pulverizándose. Le pasó por meterse con mi atmósfera.
Este es uno de mis vecinos
Le tengo mucho cariño. A excepción del tío que se burló de mi atmósfera, todo el mundo es muy amable por allí. Debe ser porque nadie estorba a nadie. Cada quien está en su asteroide. El mío es hermoso. El metabolismo me cambia cuando estoy ahí, puedo hacer el ciclo de Calvin - Benson. Acá en la Tierra no. Es una lástima. No me gusta ser heterótrofa. Estoy enamorada de un encantador Ciruelo. Hace tiempo que no lo veo.
He encontrado cosas y personas divertidas en este planeta, y mejor que siga conformándome, porque algo me dice que voy a tener que pasar varios años acá. Tendría que haberle pedido a Bulma una de sus naves encapsuladas. Pasó cerca de casa hace un tiempo, iba para Namekusei.
Ahora tendré que buscarme un lugar donde vivir en paz en la Tierra. Todavía no me acostumbro a los Homo sapiens. A veces pienso que los entiendo y les tengo afecto. Otras veces los encuentro deplorables. La mayor parte del tiempo, sólo pretendo que la mayoría de ellos me dejen en paz. A veces tengo suerte de encontrarme a algún vecino por acá. Parece ser que la Tierra es un destino muy frecuentado. Yo no recuerdo cómo llegué. Me parece fascinante todas las formas de vida que hay. En mi asteroide éramos pocos, mi amado Prunus domestica, Coccinella sempempunctata, Citrus x sinensis, y yo. Cualquiera de ellos, son mucho más tranquilos y pacíficos que los Homo sapiens. Así que todavía no me adapto a este lugar. Además los H. sapiens asumen que soy de su especie, y me tratan como tal. Por suerte se dan cuenta de que soy "rara" y se alejan de mí. Acá también hay ciruelos, naranjos y mariquitas. Me alegra mucho. Sé que mi amigo El Principito anduvo por acá, pero se fue antes de que yo llegara. Ya nos veremos cuando regrese. Si por esas casualidades, Principito, te interesaste por los avances en las comunicaciones de los humanos, y estás buscando a los conocidos tuyos que estamos en la Tierra, y llegás a leer esto; por favor, cuidá mi planeta mientras yo no estoy. El tiempo es tan relativo, que en un rato voy a andar por ahí. (:
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